sábado, 21 de abril de 2012

A vuelta de rueda

Foto: Nelson Díaz/Vanguardia Liberal

Y Bucaramanga dio el primer paso para convertirse en una ciudad con espacio para los ciclistas, una ciudad más incluyente, más vivible. Un paso muy importante. La gran carrera cuya meta son las ciclorutas y la bicicultura, coronó su primera etapa con el Ciclopaseo Urbano Nocturno el pasado 19 de Abril, día que a nivel mundial se ha escogido como día de la bicicleta. 

La otrora “Ciudad de los Parques” se erigió por las casi dos horas que duró el ciclopaseo como “Ciudad de las bielas y los pedales” con los más de 1200 participantes que aceptaron la propuesta para subirse al “caballito de acero” y recorrer la ciudad a sus anchas por sus principales parques y calles, cual día del no-carro, en un circuito de 8 Km que planearon y promovieron la Casa Cultural El Solar, FundaExpresión, la Corporación Ciudad & Ciudadanos, la revista PerroCiego, Welcome Bucaramanga, el INDERBU y cine+arte konsciente. 

Una de las cosas que más llamó la atención, y era parte de los objetivos, fue la diversidad de los participantes, tanto por su edad, estrato y “pinta”. Se vio de todo. Desde las futuras figuras santandereanas del ciclismo, hasta los veteranos de mil carreras; el ciclista ocasional y el “afiebrado”; el empleado, el estudiante, el gerente, el excéntrico y hasta el jubilado. Todos salieron en sus bicis, hechas a la medida de su personalidad. Al final, lo más valioso fue ver que sobre una bicicleta no hay grandes diferencias.


Foto: Lida Fernanda Romero

Sin embargo, las protagonistas de la noche fueron las mujeres, sin lugar a dudas, que se identificaron con la bicicleta en su feminidad y por eso apoyaron en sus primeros pasos esta iniciativa, lo que fue decisivo para lograr este éxito rotundo. No por nada David Byrne dijo: “el día en que la mujer se suba a la bicicleta, el hombre la va a seguir”. En Bucaramanga quedó demostrado con creces. 

En resumen, fue una noche inolvidable, de sana convivencia e integración ciudadana, como pocas veces se tiene la oportunidad de vivir aquí, tanto que en los registros fotográficos todos quedaron con rostros plenos y alegres. Y por si fuera poco, hasta el clima hizo una tregua con la lluvia sin necesidad de chamán o intermediario. 

La carrera continúa. Aún faltan varios kilómetros por recorrer. Pero como dicen por ahí, el primer paso es la mitad del recorrido, y Bucaramanga está ya montada en cicla. No hay que dejar que se enfríe. Para eso nos seguiremos viendo al menos una vez por mes y celebrar la fiesta de la vida sobre un marco y dos ruedas. ¡Ciclaramanga se mueve!

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